martes, 14 de abril de 2009
miércoles, 18 de marzo de 2009
Ahora que me veo con tus ojos

Ahora me veo con tus ojos y no puedo parar de mirarme. Sólo soy sombra de lo que debería ser, deambulando a trompicones por calles que me asfixian. Ahora comprendo la verguenza ajena, la indiferencia, el escondite perfecto para el hijo bastardo que jamás debió nacer. Saboreo mi imagen y me duele, me duele comprenderte, o quizá me duele confirmar lo que no tengo, lo que no soy. Porque ni tengo nada, ni soy nadie. Mi nombre se lo lleva el viento cada vez que alguien lo pronuncia, partiéndose en mil sonidos, gritando sílabas incomprensibles.
Sí, ahora puedo verme con tus ojos. Veo mi incompetencia, mi incultura, mi estupidez, mi deformidad, mi moustrosidad, mis actos inútiles, mi personalidad incompleta, mi rostro arrogante, mi cuerpo marchito...
Qué fácil es juzgar desde los ojos ajenos, qué fácil dejarse morir en una vida que no es la tuya. Observando detalladamente, los defectos brotan, nacen de la nada, o del todo quien sabe. Primero se ven las cicatrices, un sin fin, horribles, irreparables. Imposibles de mirar se agolpan unas con otras, profundas, entremezcladas e indiferendiables. La más grande en el corazón, recorriéndolo entereamente, ha hecho de él un músculo gangrenado, inservible como su dueña. Los ojos, aterrorizados, se creen culpables de tal herida, pero el corazón, en sus últimos segundos de aliento, sabe que él es el único culpable de su muerte inminente. Si hubiera escuchado a la mente, aún podría latir, pero con el corazón gangrenado la mente murió de soledad.
Ahora me veo con tus ojos, pequeña, insignificante, mediocre.
Ahora me veo con tus ojos, y comprendo que no quieras mirarme.
domingo, 22 de febrero de 2009
Plaza castilla.4 de la mañana.

¿A qué vienen tantas tormentas de cielos encapotados?¿ Tanta tristeza y melancolía hacia aquello nunca existente? A ese morador de sueños y recuerdos fabricados por una imaginación alimentada de más... Tantas noches abrazadas a ilusiones estrelladas, ciegas a un cielo vacío de cualquier astro con un mínimo de resplandor. Tantos pensamientos que fluyen en torrentes desbocados hacia ninguna parte, esperando un tren cuyo recorrido expiró antes de pasar una vez si quiera.¿ Cúantas lagrimas debastadores tendrá que aguntar el viento en sus acometidas?
¿Dónde está el profeta que devolverá la luz a estos ojos ciegos? ¿ Y dónde el que arrancará esta venda que los impide volar?Acostumbrados a avanzar por la senda de la comodidad, dejamos de lado nuestro espíritu, olvidado en nuestro caminar. Nos autoenvenenamos con las escusas que la sociedad nos brinda para caer en la facilidad de la violencia gratuita, de la superficialidad, del no ver, no escuchar, ni sentir, ni volar...
Espinoso rencor del que nos alimentamos, veneno mortal que recorre lentamente nuestro cuerpo, borrando todo acto de compasión¿Qué nos ata a una vida de desesperanza e involución? Desubicados en el camino, nos creemos avanzar, cuando realmente retrocedemos a pasos de gigante. Nuestro vacío interior crece a medida que lo intentamos llenar con objetos que sólo lo hacen más grande. Y para superar nuestra verguenza, nuestro estigma, animamos a los de nuestro al rededor para que se sumerjan en la nuestra espiral de vacío existencial.
Ya es tarde, y ahí estás tú, luchando únicamente por un buen sitio frente al televisor, su pantalla te insulta pero tu no la oyes porque desconectaste el cerebro hace un rato.
Yo no paro de pensar, os miro, a la pantalla y a ti, y en ella sólo veo reflejada tu muerte, muerte de las manos que tocan la flauta que duerme tus sueños más transgresores.
Sigo pariendo pensamientos, incapaz de dormir. Asustada por el mañana que no podré ver, por tantos labios que no podré besar, por la sonrrisa que no podré disfrutar...
Entonces, al fin, me duermo y mis pensamientos vuelan con el sueño. Cuando despierto las reacciones se van pintando en distitnos colores sobre mi memoria. A veces el sabor dulce recorre mi lengua otras la rabia electriza mi piel.
Pero entonces sonrrio, porque pienso, porque sueño, porque vuelo, porque río.
¿Dónde está el profeta que devolverá la luz a estos ojos ciegos? ¿ Y dónde el que arrancará esta venda que los impide volar?Acostumbrados a avanzar por la senda de la comodidad, dejamos de lado nuestro espíritu, olvidado en nuestro caminar. Nos autoenvenenamos con las escusas que la sociedad nos brinda para caer en la facilidad de la violencia gratuita, de la superficialidad, del no ver, no escuchar, ni sentir, ni volar...
Espinoso rencor del que nos alimentamos, veneno mortal que recorre lentamente nuestro cuerpo, borrando todo acto de compasión¿Qué nos ata a una vida de desesperanza e involución? Desubicados en el camino, nos creemos avanzar, cuando realmente retrocedemos a pasos de gigante. Nuestro vacío interior crece a medida que lo intentamos llenar con objetos que sólo lo hacen más grande. Y para superar nuestra verguenza, nuestro estigma, animamos a los de nuestro al rededor para que se sumerjan en la nuestra espiral de vacío existencial.
Ya es tarde, y ahí estás tú, luchando únicamente por un buen sitio frente al televisor, su pantalla te insulta pero tu no la oyes porque desconectaste el cerebro hace un rato.
Yo no paro de pensar, os miro, a la pantalla y a ti, y en ella sólo veo reflejada tu muerte, muerte de las manos que tocan la flauta que duerme tus sueños más transgresores.
Sigo pariendo pensamientos, incapaz de dormir. Asustada por el mañana que no podré ver, por tantos labios que no podré besar, por la sonrrisa que no podré disfrutar...
Entonces, al fin, me duermo y mis pensamientos vuelan con el sueño. Cuando despierto las reacciones se van pintando en distitnos colores sobre mi memoria. A veces el sabor dulce recorre mi lengua otras la rabia electriza mi piel.
Pero entonces sonrrio, porque pienso, porque sueño, porque vuelo, porque río.
domingo, 15 de febrero de 2009
Entre limones
De un humor eufórico, me di cuenta de que me estaba imaginando a mí mismo en una estación de tren por la mañana temprano bajo una fría llovizna, rodeado por otros cientos de hombres de negocios trajeados, mientras esperaba el tren para el viaje diario a la rutina. ``Lo que resulte de esta decición -pensé- tiene que ser mejor que eso´´Entre limones de Chris Stewart
miércoles, 4 de febrero de 2009
Abajo el telón.

Se cierra el telón, el público, vuelve a la comodidad de su hogar, olvidando tu rostro y tus palabras una vez más. Y ahí estás tú, escuchando aún los aplausos dedicados a una vida que no es la tuya, sonriendo por fuera lo que lloras por dentro.
Nadie te acompañará de vuelta a casa, sólo tus pasos que quieren hundirse en el cemento a cada zancada. Sólo tus pasos y el eco de la lluvia en tu corazón.
Te miras al espejo y te preguntas quién eres, pero has actuado tantas veces que ya no te reconoces entre tanta máscara y disfraz. Has aprendido tan meticulosamente a esconder tus sentimientos, que ni tú misma logras encontrarlos. Te miras, te estudias, no consigues ver más allá de una imagen difusa, condenada al olvido, cualquiera podría ser el reflejo que te devuelve el cristal.
Repasas tus papeles, todos los que has interpretado, hasta el más desolador es más grato que tu propia existencia. Puedes engañar a todo lo que te rodea, escepto a quien tienes mayor interés, a ti misma.
Lloras, te pudres por dentro y reniegas de ser protagonista de tu propia vida, de escribir con sangre tu propio guón.
Las luces se encienden, las respiraciones se agitan, el corazón palpita.
Se abre el telón y tu sonries.
Para variar.
Nadie te acompañará de vuelta a casa, sólo tus pasos que quieren hundirse en el cemento a cada zancada. Sólo tus pasos y el eco de la lluvia en tu corazón.
Te miras al espejo y te preguntas quién eres, pero has actuado tantas veces que ya no te reconoces entre tanta máscara y disfraz. Has aprendido tan meticulosamente a esconder tus sentimientos, que ni tú misma logras encontrarlos. Te miras, te estudias, no consigues ver más allá de una imagen difusa, condenada al olvido, cualquiera podría ser el reflejo que te devuelve el cristal.
Repasas tus papeles, todos los que has interpretado, hasta el más desolador es más grato que tu propia existencia. Puedes engañar a todo lo que te rodea, escepto a quien tienes mayor interés, a ti misma.
Lloras, te pudres por dentro y reniegas de ser protagonista de tu propia vida, de escribir con sangre tu propio guón.
Las luces se encienden, las respiraciones se agitan, el corazón palpita.
Se abre el telón y tu sonries.
Para variar.
domingo, 1 de febrero de 2009
7 mesas de billar francés
domingo, 18 de enero de 2009
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