
Zurciendo telarañas espero en las esquinas del destino, sus caminos laberínticos ya me perdieron una vez en un oscuro océano de dudas. De pronto la prudencia ató mis manos hasta los brazo. Dejé las palabras eternas muy atrás en busca de cobijo, de seguridades inseguras que la inoportuna masa me obligaba a encontar. Y yo, sin encontrar nada ni siquiera una sonrisa despistada a mis inquietos ojos.
Recorro calles, avenidas, plazas, metros, kilómetros y millas y cuando vuelvo la mirada no queda nada. El vacío y yo. La nada sonriendo y yo llorando. ¿Dónde estás cúando no estás?
Desde su balcón se rasgan las vestiduras trobadores de colores. Quieren alcanzar horizontes caminando en la dirección contraria, no queda sinceridad en las palabras que rasgan sus cuerdas vocales. y yo sangro y me desangro un día tras otro ante sus mentiras.
Pinto poco a poco mi pequeño gran mundo, pero este se torna gris a cada lagrima vertida. Los colores no tienen fuerza para seguir brillando y la esperanza va muriendo. La ilusión se muere. El corazón se desangra.
¿Acaso en mi dibagar he leido tu sino? Tú que mientes, tú que desbirtuas la pureza del niño más inocente. Tú y tus mentiras, tus mentiras y tú. En la puerta a la eternidad esperaré sentada tu llegada y allí mismo te negare mi sonrisa.
Recorro calles, avenidas, plazas, metros, kilómetros y millas y cuando vuelvo la mirada no queda nada. El vacío y yo. La nada sonriendo y yo llorando. ¿Dónde estás cúando no estás?
Desde su balcón se rasgan las vestiduras trobadores de colores. Quieren alcanzar horizontes caminando en la dirección contraria, no queda sinceridad en las palabras que rasgan sus cuerdas vocales. y yo sangro y me desangro un día tras otro ante sus mentiras.
Pinto poco a poco mi pequeño gran mundo, pero este se torna gris a cada lagrima vertida. Los colores no tienen fuerza para seguir brillando y la esperanza va muriendo. La ilusión se muere. El corazón se desangra.
¿Acaso en mi dibagar he leido tu sino? Tú que mientes, tú que desbirtuas la pureza del niño más inocente. Tú y tus mentiras, tus mentiras y tú. En la puerta a la eternidad esperaré sentada tu llegada y allí mismo te negare mi sonrisa.